19 de septiembre de 2019
ÚLTIMAS NOTICIAS:
 776x221
Vídeos

La repatriación de los refugiados rohinyá a Birmania abocada al fracaso

BIRMANIA ROHINYÁS

Bangkok, 21 ago (EFE).- Un nuevo intento de repatriación a Birmania de algunos de los más de 700.000 refugiados rohinyá que huyeron a Bangladés en 2017 comenzará este jueves con la perspectiva de un nuevo fracaso, ya que pocos desean regresar en las condiciones actuales.

Los gobiernos de Birmania y Bangladés acordaron la semana pasada la repatriación de 3.454 rohinyás, que habrían sido verificados por el Gobierno birmano a partir de una lista de 22.400 personas presentada por las autoridades bangladesíes.

A pesar de las condiciones extremadamente precarias de los campos en que los rohinyá malviven en Bangladés, es posible que los refugiados se nieguen a regresar a Arakan, el estado occidental birmano del que proceden, sin unas garantías que el Gobierno de Birmania se niega a ofrecerles.

"Hemos entrevistado a unas 100 familias hasta hoy y todas ellos nos dijeron que tienen tres exigencias: ciudadanía, seguridad y el derecho a vivir en nuestra tierra", señaló hoy a Efe Abdul Rahim, uno de los líderes de la Sociedad Rohinyá de Arakan por la Paz y los Derechos Humanos, organización fundada por refugiados en Bangladés.

"Si el Gobierno de Myanmar (Birmania) acepta esas condiciones, estamos dispuestos a regresar inmediatamente", apostilló Abdul Rahim.

Por su parte, el director general para la Organización Internacional del Ministerio birmano de Asuntos Exteriores, Chan Aye, señaló a Efe que el Gobierno tiene previsto aceptar a un total de 300 refugiados al día, que serían transferidos durante un mes a un centro de procesamiento.

"Después les proporcionaremos Tarjetas de Verificación Nacional (NVC) y podrán viajar donde deseen", señaló Chan Aye, en referencia a unos documentos que prueban la residencia del portador en Birmania, pero no su ciudadanía, que se arrebató a la inmensa mayoría de los rohinyá a principios de los años noventa.

Birmania y Bangladés firmaron en noviembre de 2017 un acuerdo de repatriación que ya se intentó llevar a cabo el pasado octubre, pero prácticamente ningún refugiado decidió regresar y desde entonces organizaciones de defensa de los derechos humanos han advertido reiteradamente que las condiciones en Birmania no son propicias para su retorno.

"Myanmar aun no ha resuelto su persecución y violencia sistemática contra los rohinyá, por lo que los refugiados tienen toda la razón de temer por su seguridad si regresan", dijo la directora de HRW para el Sur de Asia, Meenakshi Ganguly, en un comunicado.

Según un informe publicado en julio por el Instituto Australiano de Estrategia Política (ASPI), Birmania se ha preparado de forma "mínima" para la repatriación, la mayoría de los pueblos rohinyá no se han reconstruido y las tareas de limpieza y "destrucción" de las zonas residenciales que ocupaba esta minoría perseguida "continuaron" durante 2018 y 2019.

Los rohinyá son una etnia predominantemente musulmana oriunda del estado occidental de Arakan y, a pesar de que su presencia allí se remonta a varios siglos, son tildados de "inmigrantes ilegales" bangladesíes por el Gobierno birmano.

En 2017, como respuesta a una serie de ataques contra puestos policiales por parte de insurgentes del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA), el Ejército birmano lanzó una brutal "operación de limpieza" en el norte de Arakan que investigadores de la ONU calificaron de genocidio.

La inmensa mayoría de los habitantes de las zonas afectadas, unos 738.000, huyeron a la vecina Bangladesh, donde viven desde entonces en el complejo de campos de refugiados más grande del mundo, en el que se hacinan casi un millón de personas, incluyendo rohinyás que habían huido de anteriores episodios de violencia.

Entretanto, permanecen en el estado de Arakan unos 300.000 rohinyás, de los cuales algo menos de la mitad están confinados en campos desde 2012, cuando se produjeron varias oleadas de violencia sectaria entre su comunidad y la etnia mayoritaria del estado, los budistas rakáin.

Desde entonces, el Gobierno endureció drásticamente las restricciones a la libertad de movimiento y las políticas opresivas que sufren los rohinyá desde hace decenios y que Amnistía Internacional ha tildado de "apartheid".

Además, a principios de este año gran parte de Arakan se convirtió en un escenario de guerra, cuando se recrudeció el conflicto entre el Ejército birmano y el Ejército de Arakan (AA), grupo armado de la etnia rakáin que lucha por la autonomía del Estado.

Como consecuencia del conflicto con el AA, el Gobierno ha cortado desde el pasado 20 junio el acceso a Internet en nueve municipios de Arakan y el vecino estado de Chin, lo que dificulta la distribución de ayuda humanitaria y, según la ONU, podría servir para encubrir graves violaciones de derechos humanos en zonas a las que habrían de volver los refugiados rohinyá a partir del jueves.

Carlos Sardiña Galache

Ampliar texto
  • Ningún comentario presente
500 caracteres disponibles
Para evitar spam, por favor resuelva este simple problema matematico e ingrese el resultado (pinche en la imagen para recargarla).

Normas de comentarios
www.elexpresso.com no se hace responsable de las ideas expresadas por los autores de los comentarios y se reserva el derecho a eliminar aquellos contenidos que:
  • resulten ofensivos y/o discriminatorios
  • que tengan como fin promover el boicot contra personas, productos empresas o instituciones
  • que atenten contra el derecho a la intimidad, al honor y/o a la propia imagen o nombre
  • aquellos que busquen fines comerciales y/o publicitarios
Más vídeos