22 de enero de 2021
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La segunda ola de la pandemia revela la escasez de enfermeros en Alemania

ALEMANIA SANIDAD

Berlín, 27 nov (EFE).- La segunda ola de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la escasez de personal de enfermería en Alemania para cubrir una infraestructura asistencial que, sin embargo, tiene medios técnicos suficientes en la principal economía del continente.

El déficit de profesionales en servicios de cuidados sanitarios es conocido desde hace años, pero destaca cuando el país afronta un endurecimiento de las medidas restrictivas por la pandemia y cuando se ha registrado este viernes el mayor número de fallecidos, 426, en un día por o con COVID-19.

Según las estadísticas oficiales, en Alemania había a finales de 2018, el último año con datos actualizados, casi medio millón de empleados como personal de enfermería, lo que da una media de 6 por cada mil habitantes, frente a los 4,4 en Italia y los 3,6 en España.

Pero el Instituto Federal de Educación y Formación Vocacional estima que en 2035 faltarán en Alemania 270.000 puestos por ocupar en ese ámbito para afrontar las necesidades de la población si no se toman medidas.

Alemania superó la primera ola de la pandemia mejor que sus vecinos, y ello en parte debido a su alta capacidad de cuidados intensivos con 33,9 camas por 100.000 habitantes, frente a los datos de España, con 9,7 por 100.000 habitantes; Francia, con 16,3, e Italia, con 8,6, según datos de marzo de 2020 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

"Tenemos muchas más camas de cuidados intensivos que cualquier otro país europeo y eso supone que un enfermero tiene que cuidar hasta a tres pacientes a la vez, cuando lo óptimo es que un enfermero cuide a uno o como máximo a dos enfermos COVID", resume a Efe el portavoz de la Asociación Interdisciplinar Alemana de Cuidados Intensivos y Medicina de Urgencia (DIVI), el doctor Christian Karagiannidis.

En las últimas cinco semanas ha habido un aumento constante de pacientes en las UCI alemanas por coronavirus: actualmente hay más de 3.500 ingresados y faltan entre 3.500 y 4.000 especialistas para las unidades de cuidados intensivos, según datos de la DIVI.

LA COVID HA "DESTAPADO LA OLLA"

Lisandro Rodriguez, enfermero argentino que ahora trabaja en una UCI en el Hospital de La Charité de Berlín, opina que en los hospitales de Alemania el déficit de personal es "acuciante" desde hace dos o tres años y que el COVID solo ha "destapado la olla".

"En el caso del coronavirus uno se da cuenta de que no solo falta personal, sino también personal calificado en lo que tiene que ver con la medicina intensiva", añade Rodríguez.

Alejandro Cisneros, que llegó desde Madrid hace siete años y trabaja de enfermero rotando en distintos hospitales de Berlín, explica a Efe que en su último hospital, la clínica universitaria Benjamin Franklin, solo tienen cuatro enfermeros fijos y necesitan siete para cuidar a los pacientes COVID. Por eso llaman a enfermeros externos como él.

"Los compañeros me decían 'tú escribe que no has podido sacar todo el trabajo adelante porque estabas saturado y punto'", revela Cisneros, que considera que hay un deterioro asistencial.

Según Karagiannidis, la falta de enfermeros en Alemania responde a que las condiciones de trabajo son "muy duras" y los salarios no son suficientes, sobre todo en relación con otras profesiones de similar cualificación y con sueldos que permiten mantener unas mejores condiciones de vida.

Para Rodríguez, el problema radica en que su carrera está muy "desvalorada" en todas partes y en muchos sentidos, aunque comporta "muchos años de preparación y práctica".

Asegura que aún así, en su país, Argentina, necesitaría dos o tres trabajos como enfermero para poder llegar a final de mes, mientras que con el salario alemán puede vivir, ir de vacaciones e incluso ahorrar.

El personal de enfermería que llega a Alemania necesita obtener además el nivel B2 de alemán para homologar su titulación.

"Cuando llegas aquí te encuentras con la gran barrera del idioma, el alemán es muy complicado. Yo ya trabajaba en Argentina pero al llegar aquí tuve que pasar casi dos años para aprender de nuevo todo y adecuarlo al idioma alemán", explica Rodríguez, que reside en Alemania desde 2016.

INTERMEDIARIOS

Precisamente esta semana se ha conocido un informe del centro de investigación periodística alemán Corrrectiv en el que se alude a la existencia de empresas que actúan como intermediarios entre hospitales alemanes y enfermeros a los que hipotéticamente les ayudan a homologar su título y adaptarse a su nuevo trabajo.

Según avanza Correctiv, las clínicas pagan hasta 15.000 euros a estos intermediarios, que se lanzan a la "caza" de profesionales bien formados por todo el mundo, sobre todo de países de América Latina, Asia y el sur de África.

Esa plataforma denuncia la existencia de contratos que obligan a quienes los firman a devolver las cantidades adelantadas por las empresas intermediarias para su traslado a Alemania y formación previa en el caso de que no permanezcan con su empleador inicial.

La escasez de enfermeros no se repite en el caso de los médicos, sobre todo en las grandes ciudades como Berlín o Colonia, donde el número de doctores es "más que suficiente" y aunque en los "Länder" del este del país pueda haber menos profesionales, en general hay escasez, explica Karagiannidis.

"Creo que la diferencia básica entre España y Alemania es salarial porque aquí un médico nada más acabar la carrera cobra 2.500 euros, lo mismo que gana un especialista en España hoy en día", dice a Efe Alejandro Barros, que desde 2018 es residente de neurología en la UCI del St. Katharinen-Hospital Frechen de Colonia.

El enfermero rotante Cisneros sostiene, por su parte, que la diferencia básica con los enfermeros es el salario, pero también el tipo de contrato: "aquí tenemos un contrato indefinido, no de dos días como hacen en España, que eso es de no tener vergüenza".

En su opinión, los enfermeros españoles están "mitificados" y defiende que en Alemania hay personal muy preparado.

MENOS AGOBIO PARA HACERSE CON MATERIAL

En lo que afecta al material médico, el doctor Karagiannidis asegura que en marzo las UCI registraron algo de escasez, pero en esta segunda ola hay varias compañías alemanas que producen ellas mismas el material para hacer frente a la pandemia y no depender de importaciones de China.

"Actualmente en cada cama de UCI hay un respirador y además tenemos respiradores de emergencia", explica a Efe Jaickold González, cirujano residente en la UCI del Hospital Geist, en Fritzlar (Land de Hesse, en el centro de Alemania).

Este profesional venezolano asegura que ahora han tenido más tiempo para solicitar y proveerse de todo el equipamiento necesario.

Y admite que al principio de la pandemia pudieron detectarse "un poco de improvisación, inseguridades, las formas de llevar un protocolo", aunque fue una situación comprensible al tratarse de una enfermedad desconocida.

Además, Karagiannidis asegura que las restricciones acordadas por el Gobierno federal y los "Länder" desde el pasado 2 de noviembre -y prorrogadas este miércoles hasta enero con algunas excepciones durante las navidades- se están notando en los ingresos en las UCI, con números más "lineales". E

María Garrido

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