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Obesidad y el riesgo de cáncer de mama

Obesidad y el riesgo de cáncer de mama

Por Purificación León

Agencia EFE

Alrededor de una de cada 12 mujeres enfermará de cáncer de mama a lo largo de su vida, estima la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Este organismo indica que el pasado año unas 685,000 mujeres fallecieron como consecuencia de esta enfermedad.

Los especialistas de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) explican que la mama está formada por 10 o 20 secciones llamadas lóbulos. Cada lóbulo está dividido en secciones más pequeñas denominadas lobulillos. Los lobulillos contienen las glándulas encargadas de producir leche durante la lactancia.

La leche fluye del lobulillo al pezón por unos tubos llamados ductos. El espacio entre los lobulillos y los ductos está lleno de grasa y tejido fibroso.

Además, las mamas tienen vasos linfáticos que van a órganos pequeños y redondos, los ganglios linfáticos, cuya función es la protección, por lo que atrapan bacterias, células tumorales y otras sustancias nocivas.

De hecho, los vasos y ganglios linfáticos están presentes por todo el cuerpo.

“El cáncer de mama se origina en las células del revestimiento de los conductos (85%) o de los lóbulos (15%). Al comienzo, el tumor canceroso está confinado en el conducto o lóbulo (in situ), donde generalmente no causa síntomas y tiene un mínimo potencial de diseminación (metástasis)», indica la OMS.

«Con el paso del tiempo, este cáncer in situ (estadio 0) puede progresar e invadir el tejido mamario circundante (cáncer de mama invasivo) y, a continuación, propagarse a los ganglios linfáticos cercanos (metástasis regional) u a otros órganos del cuerpo (metástasis distante)”, añaden desde el organismo sanitario internacional.

“Cuando una mujer muere de cáncer de mama, es como consecuencia de la metástasis generalizada”, añaden.

LA OBESIDAD

La obesidad es uno de los factores de riesgo de cáncer de mama. Un estudio publicado recientemente en la revista Cancers ahonda en la relación entre la obesidad y el cáncer de mama poniendo el foco en la leptina.

Laura García Estévez

Laura García Estévez

La leptina “es una hormona fascinante, pero a la vez, es una hormona ‘mala’ ya que supuestamente promueve el cáncer de mama. La leptina está producida por los adipocitos (células grasas) por lo que, a mayor peso y tejido adiposo, mayor leptina y, por tanto, mayor riesgo de desarrollar cáncer”, subraya Laura García Estévez, oncóloga de MD Anderson Cancer Center, de Madrid, España, y coordinadora del estudio.

 

La especialista explica que el trabajo que han llevado a cabo es un estudio con muestras de cáncer de mama de pacientes para analizar la vía metabólica de la leptina y su receptor.

PEOR PRONÓSTICO

La Dra. García Estévez manifiesta que cada vez hay más estudios que analizan la interacción entre el sobrepeso o la obesidad y la eficacia de los tratamientos contra el cáncer de mama.

“Está claro que las pacientes obesas presentan cánceres de mama más avanzados y el pronóstico es peor. Pero, curiosamente, hay algunos estudios recientes en los que se ve que los pacientes obesos con cáncer (no de mama) parecen responder mejor a la inmunoterapia y se cree que la leptina tiene algo que ver,” apunta.

Asimismo, existe otra aparente contradicción en lo relativo al riesgo que tienen las mujeres con sobrepeso u obesidad de desarrollar cáncer de mama.

En este sentido, la especialista destaca que la obesidad y el sobrepeso “tienen un efecto antagónico según el estado menopáusico. Es decir, protegen del cáncer de mama en las mujeres pre-menopáusicas, pero en cambio, promueven el cáncer de mama en la menopausia.”

Pese a todo, no hay que olvidar que mantener un peso adecuado a lo largo de la vida es muy importante de cara a prevenir distintas enfermedades, entre ellas el cáncer de mama.           Para tener un peso normal la doctora García Estévez hace hincapié en el ejercicio físico. “Por lo general, en España las mujeres tienen poca adherencia al ejercicio físico. Es más frecuente practicarlo en la adolescencia, pero un gran porcentaje lo deja al llegar a la universidad y luego es muy difícil reengancharse, sobre todo, por la dificultad para conciliar la vida laboral y familiar”, comenta.

La oncóloga también señala al alcohol, el tabaco y la dieta rica en grasas como responsables de la mala salud. “Está en nuestra mano modificar estos factores y así reducir nuestro riesgo de desarrollar un cáncer de mama,” concluye.

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