Select Page

DESDE MI GARITA

DESDE MI GARITA

NATALICIOS Y OTROS EVENTOS

                Es costumbre y tradición en nuestro pueblo establecer ciertas y determinadas fechas para conmemorar eventos y natalicios que tienen significación en la fisonomía espiritual de la nación y del archipiélago de Puerto Rico.

                Originalmente, el Artículo 387 del Código Político de 1902 declaró como feriados el Día de Año Nuevo, el de Washington, Memorial Day, 25 de julio, Día del Trabajo y el Día de Navidad.

                Además, se incluyó el Viernes Santo y el Día de las Elecciones Generales. Después se fueron adicionando el Día de Reyes, los natalicios de Eugenio María de Hostos, Antonio R. Barceló, José de Diego, Luis Muñoz Rivera, José Celso Barbosa y Santiago Iglesias Pantín, así como el Día de Colón y el del Descubrimiento de Puerto Rico.

                El Gobernador George R. Colton, en un mensaje a la Asamblea Legislativa, le dio énfasis a la celebración de los días feriados, y específicamente recomendó que se designara como día de fiesta legal el 12 de octubre, empezando en 1913.

                Dijo entonces el gobernador Colton que en “esa fecha podremos detenernos a recordar lo pasado, a observar lo presente y a vigorizar nuestra resolución de luchar sinceramente para aprovecharnos de las circunstancias favorables que se nos ofrecen como resultado del éxito obtenido en ese gran día.”

                Por su parte el gobernador Theodore Roosevelt Jr., en su mensaje a los legisladores de 20 de febrero de 1930, sugirió que se declarara un día como conmemorativo de los hombres ilustres dirigentes, que prestaron grandes servicios al país. Expresó lo siguiente: “Los tributos del Cuerpo son importantes, pero más importantes aún son los tributos del alma. En esta última categoría cae la tradición, las espléndidas actuaciones de nuestros progenitores que echaron las bases de la Isla en que vivimos. Creo que debemos conmemorar las tradiciones, no meramente como un honor hacia aquellos que las consagraron, sí que también como una inspiración y como una estrella que oriente a la juventud de nuestros días.”

                Respecto al mismo asunto, el gobernador Roosevelt mencionó los monumentos históricos, desde La Fortaleza, Casa Blanca y El Castillo de San Felipe del Morro hasta ciertas iglesias, a los que consideró valiosos por lo que ellos representan en la tradición puertorriqueña. Pidió que esos monumentos fueran custodiados cuidadosamente.

                Dicho sea de paso, este fue el Primer Ejecutivo que se ocupó de que el 6 de enero de cada año fuera declarado día de fiesta oficial y legal en todo Puerto Rico, a partir de 1932. Así lo dispone la Ley número 3 de 27 de marzo de 1931. Hoy los niños y los mayores celebran el Día de los Santos Reyes.

                Fuera de nuestras costas, en otros países, también se celebran los personajes ilustres, y con propósitos similares. El señor Emilio Castelar, eminente intelectual español del siglo XIX, en un ensayo titulado “La Tumba de Víctor Manuel,” se refirió a una costumbre prevaleciente en Italia que deben imitar todos los pueblos “porque contribuye a la universal ilustración, exaltando en los corazones los sentimientos elevados y trayendo a la vida diaria los grandes recuerdos históricos.”

                Siguió diciendo Castelar, el gran tribuno, que esa costumbre es la de celebrar con magníficas fiestas el natalicio de los grandes hombres.

                “Tales festividades obligan a los pueblos a enterarse de su vida histórica y a envanecerse con sus genios inmortales, y a sentirse por la memoria renacer en los siglos pasados, con la esperanza de llegar a los siglos por venir.”

                Hubo una época en Puerto Rico en que se conmemoraban natalicios y otros eventos, incluyendo artículos en la prensa. Se cumplía plenamente con el propósito manifestado por Castelar. Pero esa tradición ha ido decayendo con el tiempo. Falta nos hace volver por esos caminos y seguir auspiciando las cosas buenas del pasado para hacer un mejor futuro.

CITA MEMORABLE

“Su voluntad decidida es unirse con esa ciudad y demás confederadas, no solo para conservar una reciproca amistad, buena armonía, libre comercio y correspondencia, sino también para fundar una sociedad basada en principios de justicia, de equidad y de igualdad, como una verdadera Confederación de Estados autónomos y soberanos.” —Augusto Rosa Bastos en “Yo, el Supremo,” 1974.

About The Author

Edición Digital

El Expresso en tu email

Subscríbete

* indicates required
Email Format

octubre 2022
D L M X J V S
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

EL TIEMPO

booked.net