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La aspiración de nuestro pueblo

La aspiración de nuestro pueblo

Esta semana celebramos eventos históricos que marcaron los destinos de todo Puerto Rico. Primero, la entrada de las tropas de Estados Unidos a nuestra isla por Guánica. El resultado final de la llamada Guerra Hispanoamericana hizo que pasáramos de ser una colonia de España a ser la nueva colonia de los Estados Unidos.

Los cambios políticos y sociales desde ese cambio de soberanía, incluyendo la otorgación de la ciudadanía americana a los residentes de nuestra isla, fueron profundos. A mitad del siglo pasado el gobierno federal aceleró un agresivo plan de transformación de la isla y de ayuda social a sus residentes.

                En eso llegamos a que el pueblo de Puerto Rico redactara su propia constitución, aunque tuvo que ser aprobada por el Congreso federal. Quisiera detenerme a repasar el Preámbulo de esta. Dice y cito:

                “Nosotros, el pueblo de Puerto Rico, a fin de organizarnos políticamente sobre una base plenamente democrática, promover el bienestar general y asegurar para nosotros y nuestra posteridad el goce cabal de los derechos humanos, puesta nuestra confianza en Dios Todopoderoso, ordenamos y establecemos esta Constitución para el estado libre asociado que en el ejercicio de nuestro derecho natural ahora creamos dentro de nuestra unión con los Estados Unidos de América. Al así hacerlo declaramos:

                “Que el sistema democrático es fundamental para la vida de la comunidad puertorriqueña; Que entendemos por sistema democrático aquel donde la voluntad del pueblo es la fuente del poder público, donde el orden político está subordinado a los derechos del hombre y donde se asegura la libre participación del ciudadano en las decisiones colectivas; Que consideramos factores determinantes en nuestra vida la ciudadanía de los Estados Unidos de América y la aspiración a continuamente enriquecer nuestro acervo democrático en el disfrute individual y colectivo de sus derechos y prerrogativas; la lealtad a los postulados de la Constitución Federal; la convivencia en Puerto Rico de las dos grandes culturas del hemisferio americano; el afán por la educación; la fe en la justicia; la devoción por la vida esforzada, laboriosa y pacífica; la fidelidad a los valores del ser humano por encima de posiciones sociales, diferencias raciales e intereses económicos y la esperanza de un mundo mejor basado en principios.”

                Al leer este inicio de nuestra Carta Magna, quisiera destacar varios puntos:

                1.- Se menciona en el Preámbulo que por sistema democrático será aquel “donde la voluntad del pueblo es la fuente de poder”.

                Definitivamente, luego de 70 años, muchas cosas han cambiado, incluyendo la existencia de leyes federales que van por encima de lo que puedan decidir los funcionarios electos por nuestro pueblo y por encima de esa constitución. Claramente, la voluntad de nuestro pueblo dejó de ser la fuente de poder. Al igual que antes de 1952, el Congreso federal tiene poderes plenipotenciarios sobre nuestro marco legal. La Junta de Supervisión Fiscal es el mejor ejemplo de cómo sus decisiones pueden ir sobre las aspiraciones de nuestros legisladores o el gobernador, electos por los residentes de Puerto Rico.

                2.- El Preámbulo también dice que se considera como un factor “determinante de nuestra vida la ciudadanía de los Estados Unidos”. Sin embargo, ya debe ser de entendimiento de la mayoría de nuestro pueblo, que depende del suelo que pisemos si tenemos los derechos plenos de esa ciudadanía. Si resides en Puerto Rico, muchos de los beneficios y derechos que nos da ese estatuto, se pierden. Pero si te mudas, por ejemplo, para el estado de Florida, adquieres esos derechos. Tenemos que luchar para que no siga siendo de esa forma. Es sabido que solo con la estadidad nuestro pueblo tendrá participación igualitaria en el Congreso y Senado federal, para defender nuestras responsabilidades y derechos que nos da esa ciudadanía.

                3.- Por último y no menos importante, los líderes que redactaron nuestra Constitución dejaron claro que: “puesta nuestra confianza en Dios Todopoderoso…”

                Es claro que la fe, respetando las diferencias, es parte de ese legado que nos dejaron los autores de nuestra constitución. Todos debemos emular ese acto y debemos poner siempre nuestra confianza y los destinos de nuestro pueblo en Dios Todopoderoso. Que así nos ayude nuestro Padre de los Cielos.

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