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DESDE MI GARITA

DESDE MI GARITA

Lcdo. Neftalí Fuster González

DON AURELIO

El Dia del Grito de Lares, que se celebra el 23 de septiembre, fue convertido en una fecha conmemorativa oficial por una ley que a esos efectos aprobó la Asamblea Legislativa de Puerto Rico. Desde entonces, recordamos esa fecha cuando se proclamó la república en 1868.

Don Bolívar Pagan, quien fuera abogado, líder político, legislador e historiador, en su obra “Procerato Puertorriqueño del Siglo XIX” (1971), recordó ese evento, señalando que los revolucionarios de Lares merecen nuestro respetuoso recuerdo. “Ellos, en dos días, hicieron que el simbólico cordero puertorriqueño se convirtiera en león. Armas al brazo, se jugaron sus vidas por defender la libertad. Su ensueño y su acción enriquecen al acervo del civismo puertorriqueño en una jornada brava y gesta memorable en los anales de Puerto Rico.”

El Primer Ministro de la República fue don Aurelio Méndez Martínez. Aunque la revuelta duro solamente 48 horas, a esos hechos siguió la represión, pero quedo, para la historia, como un símbolo de justificada rebeldía. Parte importante fue lo que hizo don Aurelio, quien había sido Juez de Paz en su pueblo.

Don Aurelio, andando el tiempo, se convirtió en un líder del Partido Autonomista Puertorriqueño. Cuando don Román Baldorioty de Castro celebró una asamblea en Ponce, en 1887, Méndez Martínez represento a su pueblo de Lares junto al Dr. Pedro Malaret, Santiago Oppenheimer, Manuel Zeno Gandía, Miguel Morell y Virgilio Acevedo.

Para ese entonces, don Aurelio pertenecía a una sociedad secreta que se le llamaba “La Torre del Viejo.” Sus integrantes se oponían a que los españoles controlaran el comercio. La sociedad se valía del boicot, en lo que eran clasificados como “secos” y “mojados”. Méndez Martínez defendía los derechos de la mujer y estuvo activo en la Asociación de Damas para la Instrucción de la Mujer. También era espiritista y presidió el Centro Espiritista de Lares.

Los constantes conflictos de don Aurelio con las autoridades coloniales españolas lo llevaron a fijar su residencia en Samaná, República Dominicana, donde promovió activamente un levantamiento que se estaba planificando por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano. Poco después fue designado delegado por Santo Domingo.

El 13 de diciembre de 1896, encontrándose en Nueva York, don Aurelio participó en una reunión de la Sección Puerto Rico, expresando que las armas deberían estar en Puerto Rico o en la isla de Mona. También expresó la posibilidad de que oficiales del Ejército dominicano apoyaran el levantamiento. Pero ese plan no se realizó por advenir la Guerra Hispanoamericana en 1898.

Méndez Martínez pudo regresar a Puerto Rico, donde se unió al Partido Republicano Puertorriqueño. Se aprobó la Ley Foraker, que autorizó la creación de la Cámara de Delegados con 35 miembros a ser electos cada bienio. Fue electo por el Distrito de Aguadilla. Esa Cámara de Delegados, por ser la primera, le tocó hacer la base de lo que ha venido a ser el edificio legislativo bajo el cual se ha ido construyendo la legislación de nuestro pueblo.

Esta narración, sobre la vida y época de una de las más importantes figuras del Grito de Lares, que luchó por la Independencia bajo el régimen español, y luego apoyo la Estadidad, puede levantar dudas sobre la ideología de don Aurelio Méndez Martínez y numerosos otros patriotas de la época.

Para entender esa aparente contrariedad, hay que entender la historia de Puerto Rico bajo la segunda mitad del siglo XIX, incluyendo los hechos del Grito de Lares, en el que participaron tanto separatistas como anexionistas, y que buscaban la libertad en cualquiera de sus dos formas.

Un distinguido intelectual puertorriqueño —nacido en la República Dominicana— José Luis González, en un valioso libro, “Conversación con José Luis González,” del profesor Arcadio Diaz Quiñones (1977), pudo hacer el siguiente análisis, que nos servirá de explicación:

“Esos hombres fueron anexionistas después del ‘98 porque habían sido separatistas antes del ‘98. Antes del ‘98 habían visto en la democracia republicana y federalista norteamericana la antítesis de la autocracia monárquica y centralista española. Por eso vieron en la anexión de Puerto Rico a los Estados Unidos la única posibilidad de realización de sus viejos ideales.”

CITA MEMORABLE

“Como si la mitad, cuando menos, de los separatistas del XIX no hubieran querido separarse de España solo para poder anexarse después a los Estados Unidos, espejo de democracia republicana para la mayor parte del mundo ilustrado de la época. Ahí está, para quien quiera estudiarla sin hacerle ascos a la verdad, la historia de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano en Nueva York, donde los separatistas, independentistas como Sotero Figueroa militaron hasta el ‘98 con los separatistas-anexionistas.” —JOSE LUIS GONZALEZ, en “El País de Cuatro Pisos” (1980) páginas 28-29.

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