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DESDE MI GARITA

DESDE MI GARITA

JOSE LUIS GONZALEZ

                Un intelectual puertorriqueño que se ganó su lugar en las letras y en su análisis de la realidad histórica de nuestro pueblo lo es José Luis González.

                Nació en Santo Domingo, República Dominicana, en 1926 y vivió en Puerto Rico desde su infancia. En 1946 obtuvo el grado de Bachiller en Artes en la Universidad de Puerto Rico, especializándose en ciencias sociales. Luego de cursar estudios postgraduados en la Nueva Escuela de Investigación Social, en Nueva York, se estableció en la Europa del Este, donde trabajo como periodista. En 1953 se mudó a México, donde fue profesor de literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México. Allí recibió los grados de maestría y doctorado.

                Para ese tiempo ya se había dedicado a cuentista y novelista. Entre sus obras literarias mencionamos “En la sombra” (1943), “Cinco cuentos de sangre” (1945), “El hombre en la calle” (1948), “Mambrú se fue a la guerra” (1972), “El oído de Dios” (1985), “Las caricias del tigre” (1985) y “La llegada” (1980).

                Un observador del trabajo de González, el profesor Arcadio Diaz Quiñones, en su libro “Conversaciones con José Luis González” (Ediciones Huracán, 1977), señaló que desde joven fue modernizando la narrativa puertorriqueña y se convirtió en maestro de sus contemporáneos.

                Desde mis días de escuela superior, en la Escuela Republica de Colombia, solía leer las obras de José Luis González, cuya genialidad podía reconocerse en un cuento corto, “En el fondo del caño hay un negrito”.

                Los momentos finales del bebé Melodía de este cuento merecen un ensayo entero sobre los misterios de la vida y la muerte.

                Pero luego de leer su colección de ensayos, “El país de cuatro pisos”, me convertí en un admirador de este escritor, más allá de su obra literaria, por sus agudas y profundas observaciones sobre la sociedad puertorriqueña. Sus señalamientos en «La luna no era de queso,” sus memorias merecen ser reconocidas, tanto en el sentido literario como sociológico.

                Para González, la realidad puertorriqueña requiere ser revisada en sus fundamentos. Decía que eso no es un trabajo fácil, y que el escritor que, en el exilio, favorecido por la distancia, aprende a contemplar el bosque de esa realidad, al regresar choca con la visión de los arboles que llenan la retina de muchos de sus compatriotas. A la larga, la confrontación de ambas visiones tiende a producir una útil síntesis.

                Aunque González apoyaba la independencia para Puerto Rico, definió el movimiento nacionalista como uno de conciencia de clase, cuya posición dominante durante el régimen español ha sido enfrentada por el capitalismo americano desde 1898. Esa clase mostró resistencia al nuevo dominador, y esa resistencia fue desplegada culturalmente con la idealización del pasado que terminó arrinconándose a sí misma en una postura conservadora, que no era posible entender, y mucho menos juzgar, en medio de las transformaciones sociales que hemos estado experimentando.

                En su ensayo “El país de cuatro pisos,” González afirmo: “Todo lo que sucede es que en Puerto Rico se nos ha ‘vendido’ durante más de medio siglo el mito de una homogeneidad social, racial y cultural que ya es tiempo de empezar a desmontar…, no para ‘dividir’ al país, como piensan con temor algunos, sino para entenderlo correctamente en su objetiva y real diversidad.”

                Nuestro escritor pudo también manifestar lo siguiente: “Mestizos fueron también… los autonomistas más radicales: piénsese en Baldorioty y en Barbosa, tan incomprendidos y despreciados por los independentistas conservadores del siglo XX, el uno por ‘reformista’ y el otro por ‘yankófilo’. Como si la mitad, cuando menos de los separatistas del XIX no hubieran querido separarse de España solo para poder anexarse después a los Estados Unidos, espejo de democracia republicana para la mayor parte del mundo ilustrado de la época.”

José Luis González
José Luis González

                En 1996 González pasó a “La otra orilla”, pero quedan sus obras y su honestidad intelectual, como ejemplo de patriotismo.

CITA MEMORABLE

“Los Estados Unidos nunca han tenido colonias; todos los territorios que ponen bajo su soberanía están llamados a constituirse en Estados de la Unión, aunque no sea inmediatamente… Seremos americanos sin dejar de ser lo que somos.” —JOSE LUIS GONZALEZ, en “La llegada” (1980).

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